A medida que avanza el curso escolar, padres y madres preguntáis qué podéis hacer para que vuestros hijos acaben antes los deberes y para dedicaros a otras cosas mientras ellos hacen su tarea.
Aquí os dejo algunas recomendaciones para facilitar la realización de los deberes y mantener la armonía familiar:
- Tener un lugar fijo para realizarlos. A ser posible, siempre en el mismo sitio y a la misma hora.
Si estudia en diferentes casas, procurad que en cada una de ellas sea siempre en el mismo sitio.
Y si por temas de horarios, tampoco puede ser a la misma hora, que al menos pueda establecerse una rutina. Es decir, primero meriendo, después hago los deberes, después juego. O primero hago los deberes, después la actividad extraescolar, luego meriendo…
- El lugar de estudio ha de estar ordenado y sin estímulos distractores.

La televisión ha de estar apagada. Sin ruidos. Sin juguetes. Y, por supuesto, sin el móvil.
Tiene que ser un espacio lo más neutro posible (que pueda hacer los deberes sin pensar en coger el playmobil, o que va a colocar los cojines).
- Que organice todo el material que va a necesitar para los deberes antes de empezar a hacerlos. Ha de coger todo antes de sentarse (libro, cuaderno, estuche, compás…), todo lo que que va a necesitar.
Puede perder mucho tiempo si se levanta constantemente, ahora a por la goma, luego a por el libro, a por la pintura... Todo esto, además, dificultará su concentración.
Y, por supuesto, lo prepara todo el niño, no los padres ni los abuelos.

- Marcad un tiempo para hacer los deberes y otro para estudiar.
Dentro de este tiempo, indicad la duración de cada asignatura (15 minutos para los ejercicios de matemáticas, 15 minutos para los de lengua, 30 minutos para estudiar inglés, etc.)
Calculad, más o menos, lo que se puede tardar en hacer esa actividad. Añadid un poquito más de tiempo porque los niños tienen un ritmo más lento que los adultos. Tiene que ser un tiempo razonable. Si el niño está en segundo de primaria, los deberes no pueden durar tres horas.
- Es conveniente que el niño tenga un reloj a la vista donde pueda ver el tiempo que le queda (si son pequeños podemos decirles: «cuando la aguja llegue al seis»…).
El niño ha de saber que tiene un tiempo determinado para los deberes. Y cuando se acabe, se recoge todo y se guarda en la mochila (tanto si los ha terminado como si no).
- Si no los ha terminado, su papá o mamá pondrá en la agenda una nota para la profesora diciendo que el niño ayer no quiso hacer los deberes, o no quiso terminarlos. También le pide al profesor que aplique las consecuencias que considere oportunas.
Todo esto se le explica al niño antes de empezar los deberes. Así sabrá lo que tiene que hacer y lo que va a ocurrir si no lo hace.
Entiendo que permitir que lleve los deberes sin hacer y poner la nota al profesor es muy difícil para los padres. Es una forma de aprender que los deberes son su responsabilidad, no la de sus padres ni la de sus abuelos.

- Es conveniente hacer descansos breves entre una tarea y otra o entre una asignatura y otra. La atención va decayendo y hay que refrescar. Los niños no pueden mantener la atención tanto tiempo seguido como los adultos.
Cada cuánto tiempo se hagan los descansos depende de la edad del niño y de cada niño. Con los más pequeños se podría descansar cada 15 o 20 minutos. (Por ejemplo: ir a la cocina y beber agua, hablar unos minutos con mamá…).
Valorad, en función de la edad de vuestro hijo y de su capacidad de concentración, cada cuánto tiempo puede tener su momento de refresco. Después hará la siguiente tarea con mejor nivel de atención.
- Conviene empezar por una tarea de dificultad media-alta que le guste.
Después las de dificultad alta y las que no le gusten. Terminará con las más sencillas (las sencillas al final porque es cuando más cansado está).
- El niño hace los deberes solo. Si tiene dudas, pregunta.

No es necesario estar a su lado, ni mirándole o preguntándole constantemente.
Como padres sabéis que tiene la capacidad suficiente para hacer esa tarea solo. Y confiáis en que lo hará. Él necesita saber que confiáis en su capacidad, así que permitid que lo haga solo.
- Podemos utilizar, al principio, reforzadores para aumentar la conducta. Sería una motivación extra para coger el hábito de estudiar solo y en un tiempo determinado.
Se puede establecer un sistema de puntos y decirle que si termina los deberes en el tiempo señalado consigue un punto. O podéis desglosarlo más: si estudia en el tiempo indicado consigue 1 punto, si realiza los deberes él solo consigue 1 punto, etc. (las conductas que veáis que aún no ha adquirido).
Cuando tenga los puntos que consideréis necesarios los cambiará por un premio. (Puede ser un juguete, una excursión con la familia, la visita a un castillo, ir al cine…).
Podéis hacer una cartulina con los días del mes y que el niño coloque una pegatina o punto por cada conducta conseguida. Y cuando llegue a los puntos establecidos para el premio, hay que dárselo.
Los puntos conseguidos nunca se pierden. Si un día no hace los deberes en el tiempo establecido, ese día no puntúa e irá al colegio con los deberes sin terminar. ¡Pero no perderá los puntos conseguidos anteriormente!

- Y por supuesto, es fundamental reforzar verbalmente las aproximaciones que haga a la conducta deseada. Frases del tipo: “estoy orgullosa de ti porque hoy has hecho los deberes tú solo”. “Estoy muy contento porque hoy has terminado los deberes a tiempo, y así podemos jugar un rato antes de cenar”, etc.
RECORDAD QUE ES MUY IMPORTANTE QUE LAS CONSECUENCIAS SE CUMPLAN, TANTO LAS NEGATIVAS COMO LAS POSITIVAS.